El que paga manda
por Juan Carlos García, 5 de Agosto de 2004
Un lema del artista mercenario es “págame y dime dónde está el piano”; el cliente paga y el artista, sumiso, interpreta las piezas que haga falta para contentar al cliente.
En el mundo del periodismo el que paga manda, eso está muy claro. De hecho, para Enrique de Aguinaga este hecho es una seña identificativa del periodista (concretamente la 27 de su lista). Algo similar ocurre en muchos campos, incluído el del diseño web.
Es un vicio demasiado extendido que el cliente, el que paga, en lugar señalar unos objetivos estratégicos de empresa, o el tipo de idea a vender, le pida al diseñador un tipo de diseño concreto, e incluso que se saque del bolsillo un folio en el que dibujó, él, en persona, un detallado boceto de lo que quiere tener como web. Eso no sería demasiado problema si quien esto pide es un profesional del gremio, que conoce el mercado, las técnicas de diseño y las estrategias de comunicación. No, en muchos casos, el hombre del papel, es un nuevo rico que ha hecho dinero vendiendo el vino que ha pisado con sus propios pies, o un carpintero devenido en empresario del mueble. Es decir, clientes expertos en enología y muebles respectivamente, pero cuyo conocimiento de Internet es nulo o muy escaso.
Este problema no sucede con los aviones o los edificios (como comentábamos en el post anterior). A ningún propietario de una empresa aviera se le ocurriría sacar el papelito con el boceto del avión. Eso es síntoma de que al sitio web no se le considera lo suficientemente importante y complejo como para que deba estar en manos de expertos. Por esto todo el mundo se considera capacitado para decir cómo debe ser un diseño de una página web.
Otros clientes lo único que tienen claro es que buscan un diseño original y atractivo, y cuanto más original y más atractivo, mejor. Ello pone la pelota directamente en el tejado del diseñador gráfico. Pero ese tampoco es el mejor y único camino. Afirma María Acosta que la misión del diseñador gráfico es ofrecer a sus clientes la mejor solución, no sólo la más atractiva visualmente.
Finalmente, muchos diseñadores web, en mayor o menor medida (el que esté libre de culpa que tire la primera piedra), terminan haciendo un mal trabajo simplemente para contentar al cliente y, así, cobrar su dinero, cuestión que no es baladí, especialmente para el freelance.
Lo que pasa es que el que utilizará el producto y el cliente no son la misma persona. No parece quedar clara la distinción entre el cliente que paga, el que manda y que usa. El verdaderamente importante es el que usa, aunque el diseñador tenga que doblegarse ante descerebradas pretensiones del cliente pagador, convertido ahora en diseñador sobrevenido. Por eso, si se puede y no se quiere terminar arruinando dos reputaciones (la del diseñador y la del cliente pagador), como indica César Martín:
Si quieres llegar lejos en el mundo del diseño conoce a tu cliente y si merece la pena, trabaja para él, de lo contrario mejor seguir buscando otros clientes.
Además de conocer al cliente es bueno saber convencerle de que es más importante que la página funcione bien a que sea sólo bonita, es decir, saber vender al cliente la solución adecuada. Herramientas:
- Demostrar que también se puede hacer el diseño “molón”. Si el cliente no ve su idea en la versión molona, puede ser que nunca llegue a comprar la idea “usable”.
- Documentar la solución con ejemplos en sites del entorno.
- Construir un prototipo y dejar que el cliente lo pruebe. Crear prototipos consume mucho tiempo y esfuerzos, pero son parte del proceso. Si existe la motivación y capacidad, son un extra que ayudara a que el desarrollo llegue a buen puerto.
- Presentar un test de usuarios (si es posible). En el proceso de diseño no siempre es posible probarlo todo, pero quizás un test informal pueda servir de orientación.
En definitiva, que hay que ser selectivo con los clientes que nos buscamos, porque el dinero no es lo más importante… ¿O sí?.
Artículos:
- Jorge Meléndez. ¿el que paga manda? La censura bicéfala
- Enrique de Aguinaga. El periodista en el umbral del siglo XXI
- César Martín. MadInSpain, festival de diseño: documentos presentados
- César Martín. Personalizar parámetros. Usar enlaces en lugar de combos
- María Acosta. Los diseñadores no somos artistas

