Validación automática. Una buena ayuda

por Juan Carlos García, 24 de Agosto de 2004

Uno de los principales problemas con los que se suele tropezar quien analiza accesibilidad y usabilidad es el alto grado de subjetividad con el que ha de enfrentarse para responder a determinadas cuestiones.

Una pregunta tan obvia, y aparentemente tan simple como “¿hay suficiente contraste entre el texto y el fondo?” se puede complicar bastante cuando no tenemos una página en negro sobre blanco.

El observador que deba decidir sobre dicha cuestión (en un test heurístico, por ejemplo) podrá mirar su pantalla y decidir. Vale, pero ¿qué pantalla tiene este observador?. Imagino que todos hemos comprobado las diferencias de apreciación de color, contraste y brillo de la misma página si la vemos en un monitor TFT o en función del ajuste concreto del equipo de cada cual.

Por otro lado, no todos tenemos la misma percepción visual. El observador que ha de decidir sobre el buen cumplimiento de este parámetro puede tener una visión normal, más aguda que la media, o padecer algún problema de percepción, ya sea pequeño o grande.

Por supuesto, hay que tener en cuenta estas cuestiones de cara a personas con alguno de estos tipos de percepción cromática deficiente, como puede ser el daltonismo. Resulta curioso comprobar cómo lo que a veces creemos perfectamente visible no lo es tanto para otras personas o en otras circunstancias distintas a las nuestras. Por ejemplo, estas imágenes, extraídas de un artículo de Robert Hess, muestran la diferencia entre cómo percibe una combinación de colores determinada una persona con visión aproximadamente normal y otra con, p.e. Deuteranopia (percepción menos intensa del color verde):

Visión normal
Persona con visión Normal.

Visión con Deuteranopia
Persona con Deuteranopia.

Todos esos factores citados se combinan y entran en juego a la hora de determinar la valoración que hace el observador/evaluador, de forma que, dependiendo de quién se trate y de la configuración de su equipo, podrá dar un veredicto u otro totalmente distinto si se basa sólo en su percepción ocular subjetiva.

Lo que hemos contado más arriba no es más que un simple ejemplo de cómo se puede complicar la medición de un sólo indicador. Con otros indicadores volveremos a enfrentarnos a la cuestión de la subjetividad en la medición.

Para evitar este tipo de problemas un buen método es tratar de hacer lo más simple posible cada una de las preguntas a responder. También es bueno que éstas se puedan contestar a partir de un patrón previo, de una escala de valores numéricos apriorística (si se trata de algo medible).

Además, otra buena ayuda son las cada vez son más frecuentes las herramientas automáticas que permiten hacer una medición y validación de ciertos parámetros. A estas alturas ya resulta incluso complicado intentar ser exhaustivo. Comentemos algunas de ellas.

Recientemente hemos estado probando una herramienta que se encarga precisamente de medir la cuestión del contraste entre texto y fondo que comentábamos más arriba. Se trata del Analizador de Contraste de Color, una herramienta de Juicy Studio, recientemente traducida al castellano. Es tan simple como introducir, en código hexadecimal, un color de primer plano y un color de fondo para que la herramienta, aplicando un algoritmo, que se explica en la propia página, diga si son suficientes el contraste y la diferencia de color.

Las herramientas clásicas de validación provienen tradicionalmente del campo de la Accesibilidad, aunque ahora van incorporando cuestiones habitualmente más vinculadas a la Usabilidad.

Uno de esos clásicos es Bobby, que mide si un sitio cumple con los niveles de accesibilidad “A”, “AA” o “AAA” de la WAI. Algo por el estilo, pero en castellano, realiza el Test de Accesibilidad a la Web (TAW).

En una recopilación de Emmanuelle Gutiérrez, coordinadora del Seminario de Iniciativas sobre Discapacidad y Accesibilidad en la Red (SIDAR), se ofrece un acceso directo, además de a Bobby y TAW, a otras interesantes herramientas. Una es un simulador Lynx, que es el navegador sólo texto que utilizan muchas personas ciegas. En ese mismo recopilatorio de herramientas se puede acceder a verificadores de HTML y de CSS.

Logo de Bobby Logo de TAW Logo del Validador HTML Logo Validador CSS

A su vez, el propio SIDAR ofrecer una lista ampliada de herramientas para la revisión automática o semiautomática.

Otra interesante herramienta es la Barra de Accesibilidad para IE. Se instala de forma parecida a como podríamos instalar la famosa barra de Google. Esta barra nos permite validar el código HTML, simular cómo vería el usuario la página que tengamos en el navegador con distintos tamaños y número de colores. Permite revisar la hoja de estilos, usar el efecto lupa, etc. Y todo ello, como dice el tópico, “con un sólo click”.

Barra de Accesibilidad
Barra de Accesibilidad

Mención especial creo que merecen las herramientas de evaluación proporcionadas por el Juicy Studio, además del Analizador de Contraste de Color, ofrece una página, Quality Assurance, con algunas herramientas tan interesantes como:

  • Un analizador de imágenes, que mide sus tamaños, textos alternativos, tamaño total…
  • Analizador de enlaces.
  • Accesibilidad de la hoja de estilo.
  • Test de Legibilidad. Basado en los índices de legibilidad propuestos por Gunning-Fog, Flesch y Flesch-Kincaid para la lengua inglesa. Ofrece un índice de predictibilidad de facilidad de lectura de los textos en base a la longitud de las frases y de las palabras empleadas. Una joya.

Para conocer lo mejor posible la experiencia de usuario no hay nada como el test de usuarios. Sin embargo, éste se debe hacer normalmente en una de las últimas fases de diseño, como muy pronto. Se hace necesario conocer cuanto antes determinados datos, con los que poder medir ciertos indicadores que, con un margen de error aceptable, nos ayudarán a realizar una predicción de Usabilidad y Accesibilidad real del sitio. Para estas mediciones técnicas nos ahorraremos mucho tiempo y trabajo usando estas herramientas automáticas.

El riesgo que se corre con este tipo de herramientas es caer en la “medallitis”. El hecho de que una herramienta nos apruebe determinados aspectos, y pongamos en el pie de página el icono correspondiente, no quiere decir necesariamente que el sitio sea realmente accesible o usable. Simplemente habrá pasado determinado test. Pero sólo eso.

No caigamos en el error de llenar nuestro pie de página de iconos de test superados si no hacemos un estudio concienzudo de la usabilidad del sitio. Las herramientas nos dan datos, son buenas midiendo y calculando, pero los datos somos nosotros quienes debemos interpretarlos.

Artículos y referencias:

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