Excusas para no hacerlo usable
por Juan Carlos García, 14 de Noviembre de 2004
Las excusas esgrimidas para no hacer una página usable son de lo más variopinto, aunque pocas de ellas son mínimamente sostenibles, excepto la que incluyo en último lugar de la lista.
Steve Krug, en su libro No me hagas pensar aporta las siguientes excusas para no realizar un test de usuarios (Krug, 2001: p. 145):
- Falta de dinero. No es necesario contratar la consultora de Nielsen para hacer un aceptable test de usuarios. De hecho el propio Nielsen afirma que con 200 dólares es suficiente. Krug sitúa el precio de un test de usuarios básico en diez céntimos de dólar al día. Con la inflación, el cambio de moneda y el redondeo el tema se podría quedar en un euro a la semana. Y eso si le pagamos algo a los usuarios que reclutemos, que es la mayor parte del coste. Si echamos mano de vecinos y amigos posiblemente acepten no cobrar nada, con lo que la cosa sale aún más barata. Si, además, uno de ellos tiene cámara de video, el coste tiende a cero, sólo en función del precio del café de la cafetería más cercana.
- Falta de tiempo. Si se hacen pruebas lo suficientemente pequeñas se hace bastante rápida la prueba.
- No tenemos experto. No es preciso ser el mismísimo gurú Nielsen en persona para llevar a cabo el test, que, en realidad, es bastante fácil de hacer.
- No tenemos laboratorio de Usabilidad. Sirve cualquier habitación cerrada sin ruidos, con un ordenador (ni siquiera hace falta que sea de última generación, más bien al contrario), y la cámara de video que nos ha prestado nuestro colega.
- No sabríamos cómo intrepretar los resultados. La cara de desconcierto y el usuario bloqueado ante una página son fáciles de observar. Se trata sólo de tomar notas de dónde y cómo tiene problemas el usuario para detectar qué cosas hay que cambiar.
Kevin Scoresby aporta 7 posibles exusas para no preocuparse por la Usabilidad de una página, aunque algunas de ellas sólo matizan a las anteriores (traducción libre-playera):
- Tenemos que estar los primeros en el mercado y no tenemos tiempo para comprobar si el producto satisface las necesidades del usuario. Vamos, otra vez la dichosa falta de tiempo.
- No podemos permitirnos pagar a un especialista en diseño.
- Los requisitos dejan claro lo que hay que hacer. Están las funciones disponibles, luego la implantación (¿porqué los informáticos dicen “implementación”?) de éstas no tiene importancia.
- Yo lo entiendo. Y como yo, diseñador o jefe de proyecto, lo entiendo, pues lo entiende todo el mundo. Claro.
- Va a quedar muy soso si lo hacemos así. Lo importante es diseñar, no para los usuarios, sino para otros profesionales del gremio y demostrarles todas las chulerías que sabemos hacer. Algunos diseñadores gráficos-artistas incluso no están dispuestos a firmar una obra que no sea poéticamenta epatadora. El arte es el arte, y lo que importa.
- Los clientes lo usarán. Aunque comprueben lo difícil que resulta utilizar la página. Para eso somos los número 1, no hay más sitios en la red y nuestro ombligo es el más bello del mundo.
- No es mi problema. Nosotros sólo diseñamos, si no lo entienden que pregunten en información.
En la NASA, no sólo se dedican a mandar naves al espacio, su departamento de Ingeniería de la Usabilidad también aporta sus 7 excusas. Repite alguna de las excusas citadas y añade:
- Los usuarios no saben lo que quieren, así que ¿por qué preocuparse en hablar con ellos?
- La Usabilidad es un asunto de opinión; A mí me gusta este color y a tí aquel otro.
- Las recomendaciones de Usabilidad lleva mucho aplicarlas (mi inglés es playero, pero sé que “implement” es “aplicar” o, si acaso, “implantar”, pero no “implementar”).
- Nadie las cumple. El que muchos no lo hagan no es razón para no hacerlo. Es como el refrán: “Mal de muchos…”
- Es muy complicado programar así. En realidad, las soluciones eficientes a problemas de Usabilidad técnicamente sencillas son más frecuentes que las complejas.
Daniel Clemente, en relación al respeto a los estándares, nombra alguna de las anteriores exusas o falacias y añade:
- Los estándares limitan a los diseñadores web. En realidad hay múltiples estándares y recursos disponibles. No me imagino yo a un arquitecto, o a un diseñador de aviones, diciendo que es un rollo que las leyes de la física, sus estándares, limiten su creatividad. ¿Qué más da que un puente se tenga o no en pie o que un avión se caiga en pleno vuelo?.
- Los estándares de Internet Explorer y su navegador son los más usados. Vamos, lo de oir campanas y no saber dónde, pues Microsoft no crea estándares, sino que se los salta, que es justo lo contrario. Y lo de más usados parece que, de ser así, por poco tiempo.
Me permito añadir algunas de mi cosecha y variantes de las anteriores:
- La egocéntrica y prepotente: “Hay que ser tonto para no entender ésto”. Yo diría “hay que ser muy tonto para pensar que todo el mundo es como tú”.
- La del que no se entera: “Los usuarios son muy distintos entre sí, no podemos hacer una versión distinta para cada uno”.
- Una que me dieron, casi surrealista, para no hacer el test de usuarios: “¿y si sale que no?”
- Por último, la irrefutable: “Porque me sale de los mismísimos”.
Referencias:
- Nielsen (2003). Usability for $200.
- Krug, Steve (2001). No me hagas pensar. Prentice Hall.
- Scoresby, Kevin (2004). Seven deadly excuses for poor design.
- Wardeiner, Michael R. (2002). Worst Excuses for NOT Doing Usability. NASA. Usability Engineering Team.
- Clemente, Daniel (2004). Cómo hacer buenas páginas web

