La accesibilidad de los portales universitarios
por Juan Carlos García, 14 de Febrero de 2005
Ya comentamos anteriormente algunos trabajos sobre accesibilidad y usabilidad de los portales de las universidades españolas.
Nos quedaba pendiente comentar el que elaboró http://www.discapnet.es/: La accesibilidad en los portales universitarios. Este informe está bastante más elaborado que el que presentó la consultora Acctiva (Informe sobre accesibilidad de los portales web de las universidades españolas) y, por su fecha de realización, más actualizado que el de Térmens Graells, M. et al. (Nivel de accesibilidad de las sedes web de las universidades españolas).
Lo mejor de este informe de Disc@pnet es que la toma de datos se realiza a partir de un test heurístico y de un test de usuarios, y no simplemente pasando un validador automático como hacía Acctiva.
Las heurísticas que tuvieron en cuenta fueron:
1.- Validación de las tecnologías W3C (prioridad 1 y 2 en WCAG 1.0).
2.- Marcos (prioridad 1 y 2 en WCAG 1.0).
3.- Formularios (prioridad 1 y 2 en WCAG 1.0).
4.- Alternativas textuales a elementos multimedia (prioridad 1 en WCAG 1.0).
5.- Encabezados (prioridad 2 en WCAG 1.0).
6.- Unidades relativas en las Hojas de Estilo (prioridad 1 y 2 en WCAG 1.0).
7.- Enlaces comprensibles (prioridad 2 en WCAG 1.0).
8.- Contraste (prioridad 2 para las imágenes en WCAG 1.0).
9.- Uso semántico de los colores (prioridad 1 en WCAG 1.0).
10.- Alineación del contenido de las tablas (prioridad 2 en WCAG 1.0).
11.- Tablas de datos (prioridad 1 en WCAG 1.0).
12.- Scripts (prioridad 1 en WCAG 1.0).
A partir de estas heurísticas obtenían el siguiente gráfico:

Resultados de accesibilidad de las universidades en base al test heurístico.
Ninguna de las universidades estudiadas llegaba a obtener un simple aprobado.
En cuanto a los aspectos negativos del estudio diremos que se circunscribía a una muestra de universidades. Imaginamos que no era intención del estudio ser exhaustivos pero también es cierto que no hay tantas universidades en España como para que sea inabordable un estudio de todas y cada una de ellas.
No obstante, lo peor de este estudio, en nuestra modesta opinión, tiene que ver con el test de usuarios. Se pedía a los participantes (había dos grupos, uno de personas con algún tipo de discapacidad y otro sin ella) que trataran de realizar diversas tareas típicas en una web. Hasta ahí correcto. El problema es lo que hacían a continuación.
Se supone que el test de usuarios debe anotar si el usuario consigue realizar la tarea, así como el tiempo y los problemas con los que se ha encontrado. Si, además, se desea medir, como otra variable más, la satisfacción de usuario (o Usabilidad percibida) se puede hacer TAMBIÉN una encuesta al respecto una vez hecho el test de usuario.
Sin embargo, en este estudio, se les pedía a los participantes que realizaran unas tareas y, en lugar de anotar si se hacía con éxito o no la tarea, se les preguntaba su opinión, en cuanto a satisfacción de usuario. Es decir, se confundía el concepto de éxito en la consecución de una tarea específica con el de usabilidad percibida. Como ya comentamos en La mujer del César. Usabilidad percibida una cosa es la Usabilidad y otra muy distinta la Usabilidad percibida, por mucho que estas variables tiendan a moverse en paralelo e influir la una en la otra.
Ni que decir tiene que los resultados de la encuesta de satisfacción de usuario fueron mucho más altos que los de la heurística: la gente es generosa y desea agradar cuando se le pregunta.
¡El test de usuarios no es una encuesta! (Véase el libro de Krug, donde esa idea creo que la deja muy clarita, así como un artículo de Eduardo Manchón al respecto).
Obviamente, los resultados que se obtenían tras hacer una encuesta (subjetiva) no son los mismos que tras hacer una medición objetiva. Es como, en el mundo de la televisión, identificar los datos de la encuesta del EGM (cuya web tampoco tiene desperdicio) con los resultados de audiencias, medidas con audímetro, por una empresa como SOFRES. No, no es lo mismo, aunque esté relacionada una cosa con la otra.
Las principales conclusiones del estudio observaban como las malas prácticas más frecuentes:
- Formularios que no relacionan la etiqueta con su control.
- Nula o inadecuada utilización de los encabezados.
- Escasa utilización de las alternativas textuales en las imágenes que transmiten información relevante.
- Ninguna de las tablas de datos de los portales analizados cumplía los criterios de accesibilidad.
- Siete portales utilizan marcos sin adoptar los criterios de accesibilidad.
- El código de ninguno de los portales ha superado la validación tecnológica del W3C.
- No se utilizan unidades relativas en las Hojas de Estilo.
- Utilización de objetos programados tipo script sin aplicar alternativas accesibles.
- Numerosos enlaces no comprensibles, en muchos casos por tratarse de imágenes que no tienen texto alternativo.
Y como también tenía que haber algo positivo:
- Todos los portales han mostrado buena compatibilidad con los tres navegadores gráficos que se han utilizado.
- No se hace uso semántico del color en ninguno de los portales analizados.
- Los resultados del contraste entre fondo e imágenes, evaluado con monitores en escala de grises, han resultado favorables.
- La alineación del contenido de las tablas ha superado el 50% en la evaluación técnica de la accesibilidad.
En definitiva, se trata de un buen estudio con un borrón (confundir el éxito en la tarea con la satisfacción de usuario).
Pese a esa cuestión metodológica, creo que el estudio vale la pena y que los datos de accesibilidad sí son suficientemente representativos.


[...] Se trata de la continuación de un informe anterior, de 2004, que ya comentamos en su día, con una muestra de 16 universidades. [...]