Una web usable es más fácil de diseñar
por Juan Carlos García, 10 de Marzo de 2005
El lema de este blog es “Hacer una web usable es más fácil que hacerla poco usable“. Un cuantioso número de diseñadores web, especialmente los provenientes del diseño gráfico o diseño para papel, piensan lo contrario. De la misma opinión, pero por motivos distintos, son algunos diseñadores realmente preocupados por sus usuarios. Sin embargo, nosotros seguimos convencidos de la validez de este lema. Veamos porqué.
Es más difícil, o laborioso, hacer una página no usable que hacer esa misma página no usable y, posteriormente, modificarla para que sea usable. Obvio, ¿no?. Pero es que no es así como funcionan, o como deberían funcionar, las cosas.
Nosotros nos referimos a diseñar una página pensando desde el principio en los usuarios, en un diseño para todos, en pensar en lo que realmente es interesante para el usuario. Resulta descorazonador para el diseñador de sitios web comprobar cómo buena parte de las soluciones que ha implantado, con gran esfuerzo y recurriendo a complejas maquinaciones técnicas son, en realidad, un problema para el usuario o, simplemente, superfluas o innecesarias.
En muchos casos, esos esfuerzos del diseñador están orientados más bien a complacer a quien le ha de firmar el cheque que al usuario final. El que firma el cheque (ya se sabe, el que paga manda), no suele ser un experto en este tipo de cuestiones. En realidad, sus parámetros para valorar la calidad del trabajo de diseño suelen ser, simplemente, la espectacularidad del sitio, las peripecias visuales o de interacción banal que contenga.
Los que pagan el cheque, y muchos diseñadores también, ya conocen la información que ofrece el sitio en cuestión, se desayunan con ella cada día, viven con ella, incluso es posible que sean ellos mismos los creadores de los textos. No es de extrañar, por tanto, que al probar un nuevo diseño no se fijen en la información, que ya conocen, sino en la novedad, es decir, los adornos que la complementan.
A veces se hace necesario rediseñar una página porque “sólo hay información. Qué soso ¿no?”. Pues depende. Soso ¿para quién?. ¿para el gestor (de información o de unidad administrativa) que lleva meses o años viendo el mismo diseño o para el usuario que entra por primera vez en busca de información?. Hay que recordar que las páginas web no deben ser para entretener a los empleados o al jefe de turno, sino para ofrecer la información o servicio correspondiente al usuario. Desde el punto de vista del diseñador una página discreta, pero funcional, suele ser más difícil de vender al cliente que otra espectacular, pero inútil para el usuario.
El usuario sólo dispone de 5 minutos (en el mejor de los casos). Agradece un diseño agradable (dije agradable, no estridente) pero odiará que le hagan perder el tiempo con páginas intro inútiles, con presentaciones del máximo responsable de la institución en cuestión, con gráficos que no se cargan rápido y no aportan información, con arquitecturas de información y sistemas de navegación creados ad hoc a los que hay que dedicar un tiempo y esfuerzo para entender…
Por otro lado, hay un lema que suscribimos: “lo perfecto es enemigo de lo bueno“. Algunos diseñadores preocupados por la Usabilidad consideran casi imposible hacer perfecto su trabajo, hacer que su página funcione de maravilla, que satisfaga a todos los usuarios. Bien, tal vez si buscamos lo absolutamente perfecto sea más complicado hacer una página usable que no hacerlo, y el esfuerzo por lograrlo convierta el proyecto en inabordable. De acuerdo, pero sólo bajando un poco el listón, asumiendo que la perfección en esto es imposible, bastaría para poder hacer páginas casi perfectamente usables.
El mayor dilema que suele presentarse está en la dificultad de hacer las cosas a la vez espectaculares (o simplemente muy bonitas) y usables, pues a partir de cierto grado de espectacularidad se hace muy complejo no sacrificar Usabilidad. Nuestra postura es que la justa medida la ha de marcar el objetivo de la página en cuestión, y por supuesto, que en caso de duda prevalezca la información sobre el espectáculo. Una página institucional, claramente informativa y/o de servicio, llegados a la situación de tener que elegir, deberá optar por la funcionalidad y que la información y el servicio fluyan a la perfección, aunque el aspecto visual sea simplemente agradable, y pese a que no pueda llegar a ser espectacular.
En el otro extremo está el caso de que se persiga una página dirigida al entretenimiento o a la persuasión visual (publicidad de un producto, por ejemplo). En estos casos habrá que esforzarse más en la cuestión visual, el diseño gráfico y la espectacularidad, aunque ello implique sacrificar algo de funcionalidad.
Así, por ejemplo, consideramos que, planificando adecuadamente desde el principio, es más fácil y menos costoso (en proporción al tamaño) diseñar sitios como los del Sidar o la Universidad de Santiago de Compostela que el de Estela Cántabra, por poner un ejemplo cualquiera extraído de QuéWeb!. Los dos primeros casos, claros ejemplos de sitios informativos de servicio público, seguramente aún son imperfectos, y menos espectaculares que el ejemplo de la empresa de servicios informáticos, pero son bastante usables y dudamos mucho que la espectacularidad sea su objetivo principal.

