Principios de escritura web

por Juan Carlos García, 15 de Mayo de 2005

Preparando material para un curso he tenido la ocasión de echarle un vistazo a un libro de Crawford Kilian, Escribir para la web, de 1998 (ed. Deusto). De esta obra me gustaría compartir un resumen adaptado, aunque no es totalmente fiel al original, de la parte relativa a los principios de escritura web sobre los que Kilian cree que se cimentan las técnicas de escritura para la red.

En líneas generales, afirma que las buenas prácticas adquiridas en la escritura para papel son también buenas para la web.

[Además de esas habilidades heredadas del texto impreso] para Kilian tres son los principios fundamentales para escribir texto web:

  • Orientación. El lector debe recibir antecedentes del sitio y medios de navegación por él. La página principal le debe orientar sobre qué trata el sitio, como está estructurado y como navegar en él. La orientación ha de ser la mínima necesaria, evitando frases superfluas. Los fragmentos de texto han de ser coherentes, tener sentido por sí mismos.
  • Información. Claridad y corrección. El texto debe entenderse en la primera lectura; las palabras cortas y sencillas funcionan mejor. La corrección ortográfica, gramatical y exactitud en datos no sólo mejora la claridad, sino que transmite información no verbal sobre la calidad del sitio.

Actitud optimista (mostrar los problemas pero, sobre todo, las soluciones). Lenguaje centrado en el usuario (mejor “tú” que “yo”)

Más concretamente, estos principios se articulan en base a otros aspectos más concretos:

Títulos y subtítulos:Si el sitio web ha de contener piezas informativas, que será lo más normal, estará bien emplear subtítulos que complementen al título de cada pieza. Por un lado aportan más información con muy pocas palabras y, por otro, si a cada subtítulo le hacemos corresponder una parte de la pieza, ayudan a estructurar esa unidad informativa en varios segmentos menores.

Captar el interés. Emplear sorpresas y ganchos ayuda a mantener el interés del lector. Es bueno que los hipervínculos sean informativos, explicativos, atractivos y que ofrezcan una buena idea de lo que va a encontrar el lector al seguir el enlace.

También está bien aportar explicaciones a enlaces o partes que pudieran resultar confusas a determinados usuarios (explicaciones junto al enlace hacia una sección)

Emplear listas. Cada vez que sea posible debemos presentar una enumeración en forma de listas y, a ser posible, con apartados y subapartados. Se leen mejor y ayudan a ofrecer enlaces relacionados.

Frases sencillasSujeto, verbo, predicado. No complicar innecesariamente las frases. Un párrafo, una idea. Pensemos si podemos dividir en dos un párrafo de 6-8 líneas.

Mejor verbos fuertes que débiles. Debemos emplear antes el verbo que la perífrasis verbal construida con él:

  • Tomar una decisión vs decidir
  • Hacer uso de vs usar
  • Sirve para explicar vs explica
  • Efectuar una prueba vs probar

Ser precisos. . Ciertas expresiones, que emplean palabras con marcada polisemia, pueden confundir al lector, especialmente si se descontextualizan (un titular recopilado en otro lugar distinto del original). Si nos referimos a cuestiones meteorolólgicas es mejor hablar de “clima” que de “tiempo”.

Aspectos formales

En cuanto a aspectos formales de la disposición de los textos Kilian hace algunas consideraciones sobre los renglones y columnas:

Una de las decisiones a tomar es si hay que disponer el texto en base a renglones cortos, de fácil lectura, pero con una gran profundidad y con el necesario abundante uso del scroll o si, por el contrario, es más conveniente recurrir a la partición o segmentación del texto en fragmentos fácilmente visualizables en una pantalla de ordenador común (fragmentos de texto de unas 100 palabras por cada pantalla)

La decisión dependerá del tipo de documento y sus objetivos. Los documentos pensados para leer detenidamente, detallados, amplios y, por tanto, muy susceptibles de terminar siendo impresos por el usuario, pueden ubicarse perfectamente en una única columna de unas 10 ó 12 palabras.

Por otro lado, los documentos que se puedan agrupar en pequeñas unidades con significado semántico con cierta independencia del resto, podrían agruparse en bloques de unas 100 palabras, y crear una estructura de hipertexto que de unión y coherencia final al conjunto de ellas.

En líneas generales el libro es susceptible, desde nuestro punto de vista, de algunas críticas que mermam, aunque sólo en parte, su interés:

  • Se basa casi únicamente en su experiencia personal. Apenas hace referencia a algunas urls y ni una sóla referencia bibliográfica. No dudamos de que posea gran experiencia, pero un poquito de apoyo documental siempre enriquece o, al menos, mejora la credibilidad de la obra.
  • Está enfocado desde un punto de vista económico. Es decir, pensado para conseguir hacer negocio, marketing, promoción, autopromoción, etc. No obstante, la primera parte del libro, donde expone generalidades sobre el tema, es perfectamente aprovechable en el contexto de la Usabilidad.

Entre los puntos fuertes del libro está que utiliza ejemplos y un buen número de ejercicios prácticos (y soluciones propuestas) que ayudan a llevar a la práctica todas esas ideas.

En definitiva, será muy útil para diseñadores de sitios pensados para la promoción empresarial. Sin embargo, no es un imprescindible en la biblioteca del buen aficionado a la Usabilidad, pero si te topas con él no está nada mal echarle un vistazo.

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