Enlaces externos

por Juan Carlos García, 15 de Septiembre de 2005

P.: ¿Para qué sirve el hipertexto en Internet?
R.: Básicamente para leer textos (también se pueden obtener otros elementos multimedia) y navegar gracias a los hiperenlaces que éstos contienen.

Bien, respuesta correcta, ha ganado un gallifante.

Sin embargo, muchos de los directores de medios digitales no han superado todavía esta lección básica de Internet de Barrio Sésamo.

De ello se hace eco Ramón Salaverría:

¿Cómo piensan los editores de esos diarios digitales, renuentes a incluir enlaces activos en sus páginas? Más o menos así: “Si ofrezco un enlace a una página ajena, el lector me abandonará y no volverá a mi redil; así que ni hablar de enlaces externos. El lector es mío y sólo mío”.

Ahora bien, ¿cómo piensan (y esto es lo fundamental) los lectores de esos diarios? Tome nota, señor editor: “¡Pero cómo es posible que no me den lo que yo quiero! ¡Un simple enlace! No volveré a leer este medio porque no me facilita lo que yo deseo: informarme y navegar“.

Leer artículo completo: El miedo (inexplicable) a los enlaces externos

Pues sí, parece mentira, pero mucha gente que vive de crear textos para Internet aún no son conscientes de cómo funciona ésto. Los hiperenlaces no restan, sino que suman. Nadie puede evitar que un lector se vaya a otra página. Ahora, si tú le facilitas el acceso a otra página que le resulta de interés, el lector puede que se vaya o puede que no, pero lo que es cierto es que volverá. Un lector enfadado por la mezquindad del editor de turno tenderá a no volver.

Es sencillo, es evidente, pero no lo ven así muchos de los que acostumbran a pensar en agujas hipodérmicas y similares.

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