Anglicismos gratuitos. Esmoquin, ¿cáterin?
por Juan Carlos García, 2 de Octubre de 2005
Seguimos hoy con el tema de la corrección al escribir, en su vertiente de lucha contra el anglicismo gratuito. Las cuestiones planteadas en el artículo que citamos hoy son perfectamente válidas para los textos impresos y los digitales.
En El País de hoy, el Defensor del Lector:
SEBASTIÁN SERRANO
Hace unos días telefoneó Ángel Zaragoza, un profesor de Sociología de la Universidad de Barcelona, para felicitar al periodista Sandro Pozzi porque había conseguido escribir más de un folio sobre una empresa fabricante de programas informáticos sin utilizar ni una sola vez la palabra software. En su lugar, subrayó, Pozzi había empleado ‘compañía informática’, ‘aplicaciones de gestión de clientes’, ‘programas informáticos de negocios’, ‘programas de gestión de ventas’, ’sector informático’ y ‘programas para los negocios’. Es decir, había usado los términos españoles programa o aplicación correctamente en lugar del inglés software. [...]En una carta posterior, el profesor catalán cuenta que en este principio de curso se le ocurrió preguntar a sus alumnos sobre el significado del término mobbing, que empieza a proliferar en los medios de comunicación, y resultó que 36 de los 46 asistentes no sabían que es equivalente a acoso moral y lo traducían, “entre otras cosas, por movimiento” o simplemente confesaban que no la conocían. Por tanto, si se utiliza en un texto mobbing, sin explicar su significado, se corre el riesgo de que la noticia no se entienda. [...]
Peor le parece que se utilizara de forma reiterada handling en vez de servicios en tierra, finger en lugar de pasarela, lobby por grupo de presión, chequeador por supervisor y reportear por informar. Por el contrario, le agrada que se usara auge inmobiliario en vez del “sacralizado por EL PAÍS boom inmobiliario”.
Tras el análisis, la conclusión: “Ustedes los comunicadores, nosotros los universitarios, los gobernantes y la ciudadanía toda podemos esforzarnos para que la superioridad tecnológica, económica y militar anglosajona no se traduzca en dependencia cultural y empobrecimiento lingüístico. Mi propuesta es muy sencilla: sí a conocer y hablar otras lenguas con fluidez, sí a relacionarlas unas con otras creando nuevos usos y significados de nuestros vocabularios y expresiones, no a la copia literal contaminadora“.
La tenacidad de este profesor es encomiable. Pero si los defensores del lector pasan y él sigue fustigándonos año tras año, ¿no habrá razones poderosas que impiden un mundo sin anglicismos? Una causa puede ser, desde luego, la pereza. Suele ser más cómodo soltar la palabra tal y como se acaba de oír que pensar en una equivalente. [...]
Leonardo Gómez Torrego, del Instituto de la Lengua Española del CSIC, comenta cómo el español ha integrado ya muchos anglicismos que pocos recuerdan que lo son al utilizarlos. Por ejemplo, mitin. Explica que un factor importante que facilita la integración de una palabra extranjera es que ningún término del castellano vigente signifique exactamente lo mismo. Pone el ejemplo de fan, que no es lo mismo que hincha, seguidor o fanático. Y esmoquin, que la Academia define como “prenda masculina de etiqueta, de menos ceremonia que el frac, a modo de chaqueta sin faldones”.
Esmoquin, del inglés smoking, le sirve a Gómez Torrego para hablar de cómo la inclusión del término en el español puede ir acompañada de la castellanización de la grafía, que unas veces tiene éxito, como en mitin o esmoquin, y otras no, como en el caso de whisky, que todo el mundo escribe así aunque la Academia se empeñe en güisqui. Surge en la conversación catering, término inglés que han popularizado las compañías de aviación. En su opinión, lo más probable es que esa palabra ingrese en el español porque, como fan, no tiene un sinónimo que incluya todos sus matices, y que figure con la grafía cáterin.
Para regular el flujo de anglicismos va a ser muy importante el Diccionario Panhispánico de Dudas, cuya publicación está anunciada para el próximo mes.
Leer completo el artículo Esmoquin, ¿cáterin?, en El País.


Ojalá este artículo se expandiera como la pólvora por las vacías seseras de quienes se dicen ser hispanoparlantes.
no saben como se esciben algunas cosas