¿Qué aplicaciones tienen los robots industriales?

 

España destaca entre los países europeos que lidera la adopción de robots
industriales, por delante de Francia y otras potencias de este mercado, según la
Federación Internacional de Robótica (IFR). Esta solución ayuda a las empresas
a maximizar su rendimiento, seguridad y productividad hasta niveles
impensables, eximiendo a los trabajadores de realizar las tareas más repetitivas y
arriesgadas. Exactamente, ¿qué aplicaciones tienen los robots industriales
en sectores como la logística, la electrónica o la automoción?

Hoy los robots industriales forman parte del ecosistema de múltiples sectores
por su capacidad para desempeñar actividades en entornos de alto riesgo,
automatizar tareas y procesos iterativos o participar con éxito en interacciones
humano-robot. La versatilidad de esta tecnología vanguardista explica el boom en
la demanda de soluciones de robótica industrial y colaborativa a nivel nacional y
global.

¿Cuáles son las principales aplicaciones de los robots
industriales?

Tareas repetitivas

¿Sabías que los trastornos musculoesqueléticos son una de las afecciones más
extendidas entre los trabajadores de la industria manufacturera? Los brazos
articulados, sistemas SCARA y otros robots de tipo industrial han demostrado su
eficacia en procesos monótonos y repetitivos que desgastan al operario y le
impiden asumir roles de mayor importancia.

De este modo, esta tecnología permite optimizar el capital humano y potenciar la
competitividad de la empresa, entre otros beneficios que aclaran la cuestión de
para qué sirve la robótica industrial.

Tareas peligrosas

Más de 795 españoles fallecieron en accidentes laborales durante el pasado año,
según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Se estima que esta
estadística fatal caerá en picado en la próxima década, a medida que la robótica
sustituya a los operarios en las actividades más peligrosas de la construcción, el
transporte o la industria manufacturera.

De todas las aplicaciones de los robots industriales, su intervención en tareas
de riesgo (manipulación de materiales radioactivos, operaciones en edificios
derrumbados, etcétera) es el más valorado por la sociedad. Desde la óptica
empresarial, asimismo, esta inversión disminuye el número de bajas laborales y
los costes asociados a las lesiones en el puesto de trabajo.

Hay que puntualizar que el uso generalizado de robots industriales no reducirá a
cero la siniestralidad laboral. Los percances durante la manipulación de objetos o
la exposición a sustancias nocivas son riesgos aún inseparables de las plantas y
cadenas de producción.

Tareas colaborativas

Aunque la robótica está marcando un punto de inflexión en la fuerza laboral de
las empresas, es incorrecto asociar su llegada con la sustitución forzosa de los
trabajadores. La colaboración humano-robot es ya una realidad en infinidad de
compañías como Tesla, BMW, Amazon o Knauf Automotive. De hecho, un
informe de la consultora Global Growth Insights reveló que el 30% de los
almacenes logísticos ya utiliza a cobots (robots colaborativos) para auxiliar a sus
empleados.

Este uso de la robótica en la industria eleva tanto la seguridad como la
eficiencia en actividades como el ensamblaje, la manipulación de materiales o el
paletizado de mercancías pesadas. Gracias a los últimos avances en inteligencia
artificial, además, los robots colaborativos pueden compenenetrarse más con sus
operarios humanos y hacer realidad una de las características de la industria 4.0.
Tareas de medición y control

De todos los procesos sistémicos que aseguran la estandarización de los
productos o recursos de una empresa, la medición y el control de calidad es sin
duda el más relevante. Cada vez es más común delegar esta labor en robots
diseñados a tal efecto, capaces de inspeccionar por minuto cientos de
soldaduras, microfisuras en piezas mecanizadas o desperfectos en componentes
electrónicos, sin experimentar cansancio y con un margen de error mínimo en
comparación con el personal «de carne y hueso».

Incluso sin el error humano, los robots y cobots son más aptos para esta
operación gracias a su velocidad de procesamiento, precisión milimétrica y
ausencia de distracciones. Que el control de calidad recaiga sobre operadores
robóticos es positivo, dado que la repetitividad, monotonía y sobrecarga mental
que acarrean está asociada con un mayor riesgo de estrés y agotamiento o
burnout, que ningún robot puede sufrir.

En definitiva, la robótica industrial es el presente y el futuro, una tecnología
transformadora que está redefiniendo sectores y mercados enteros y cuyos
beneficios serían difíciles sintetizar en unas pocas líneas: la mejora de la
seguridad laboral, el aumento de la productividad o la reducción de costes a
medio y largo plazo, entre otros.